Con la rinoplastia remodelamos o reparamos la nariz del paciente por motivos de estética o salud. Por lo general, se trata de una operación sencilla, que suele durar entre una y dos horas. Tu única tarea, si has decidido afrontar esta operación, es permanecer tumbado boca arriba, mantener la calma y no preocuparte por nada, siendo consciente en todo momento de que estás en manos de un equipo de profesionales que vela por tu seguridad, con amplia experiencia en casos como el tuyo. Veamos ahora de manera rápida cuáles son los pasos que se seguirán en tu operación.

En primer lugar, la zona a tratar será esterilizada por medio de agua, jabón y líquidos antisépticos, simplemente para evitar posibles contaminaciones durante el proceso quirúrgico. Una vez hecho esto, el equipo médico procederá al marcaje de las líneas de incisión y despegamiento sobre la nariz. Con ellas se marca el camino que seguirá el cirujano durante la operación. Asimismo, se aplicará la anestesia pertinente según cada caso. Ésta será, según decida el cirujano, anestesia local o general, y se puede complementar con algún tipo de sedante o solución anestésica para evitar el sangrado.

Después llega el momento de preparar la vía de acceso para que el cirujano pueda trabajar: la incisión, que puede ser interna o externa. Las incisiones, por supuesto, se reducirán siempre todo lo posible, con el fin de minimizar el trauma quirúrgico. El objetivo es tener la máxima eficiencia con el menor corte posible. En este punto debemos hacer una distinción entre rinoplastia abierta y rinoplastia cerrada. La abierta se lleva a cabo cuando es necesario operar a través del cartílago llamado Columela, que separa las fosas nasales. Con la técnica cerrada, en cambio, todas las incisiones se hacen dentro de la nariz, y no quedan cicatrices de ningún tipo. Este procedimiento tiene la ventaja de ofrecer un resultado sin marcas y, por lo tanto, más natural.

Hechas las incisiones, el cirujano ya puede levantar los tejidos blandos que cubren la nariz, pasando así a la reforma interna de la estructura. Según interese, se procede entonces al aumento o reducción de las estructuras nasales, o, en caso de estar desviado, a colocar correctamente el tabique.
Por último, finalizado el trabajo en el interior, se recomponen tejidos y piel, y se cierran las incisiones con el menor número posible de puntos de sutura. Con esto, tu rinoplastia ha terminado.