La rinoplastia, es decir, la intervención quirúrgica por la cual se resuelven los problemas estéticos que afectan a la salud relacionados, principalmente, con la giba ósea, las malformaciones congénitas y las desviaciones hacia la izquierda o la derecha del hueso, es una de las operaciones más demandadas por infinidad de hombres y mujeres que no se encuentran a gusto con su apariencia física. Además, también es posible realizarla con el objetivo de mejorar la salud ya que estas deformaciones pueden repercutir en problemas respiratorios de diversa índole.

Llegados a este punto, hay que decir que, a la hora de que una persona interesada en someterse a una rinoplastia confíe en un médico u otro, la confianza es fundamental. Y es que, al tratarse de una intervención que, la mayoría de las veces, se realiza de forma privada, los pacientes buscan un doctor fiable y que cuente con buena reputación antes de tomar una decisión. De hecho, en este sentido el dinero suele pasar a un segundo plano puesto que la salud y unos resultados que satisfagan las expectativas son elementos que tienen prioridad.

Pero, ¿cómo transmitir confianza a una persona para que se decida a someterse a una rinoplastia con un cirujano estético determinado? Pues, lo primero de todo, es demostrarle que se posee una dilatada experiencia, que se cuentan con todos los títulos necesarios para ejercer la profesión y, por supuesto, que se disponen de las instalaciones y el personal sanitario adecuado como para llevar a cabo una intervención de estas características con todas las garantías de seguridad. De igual forma, aportar al interesado toda la información que precise es de vital importancia.

Por su parte, ser sincero, honesto y objetivo también es fundamental para generar confianza en el paciente. A este respecto, de nada vale crear falsas esperanzas que, posteriormente, no puedan verse cumplidas. Hay que pensar que la rinoplastia, a pesar de ser una intervención que, con el paso de los años y de la investigación médica, se ha perfeccionado hasta niveles insospechados hace no demasiado tiempo, no hace milagros. Por tanto, es muy importante dar al paciente una expectativa realista y acorde a los resultados que puede esperar.

En definitiva, está demostrado que el precio no es el factor principal a la hora de elegir un determinado especialista para llevar a cabo una rinoplastia. La confianza, la fiabilidad y la experiencia son aspectos mucho más tenidos en cuenta por los pacientes y, por tanto, hay que cuidarlos.