Rinoplastia Instituto Dr. E. Lalinde
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Planificando la rinoplastia

Planificando la rinoplastia

Como en toda cirugía, se examina el estado del paciente y se le hace una analítica completa, y una vez recogidos los datos clínicos, se discuten los deseos del paciente y las posibilidades de la cirugía para conseguirlos.

Planificando la rinoplastia

Es importante mantener determinadas precauciones: no se debe fumar (al menos desde una semana antes) ni tomar aspirina, y acudir en ayunas a la intervención.

Es esencial tener buena comunicación. Durante la consulta inicial, le preguntaremos qué apariencia desea que su nariz tenga, evaluaremos la estructura tanto de su nariz como su cara y hablaremos con usted de las posibilidades.

También le explicaremos los factores que pueden influir el procedimiento y los resultados. Estos factores incluyen la estructura de los cartílagos y huesos de su nariz, la forma de su cara, el grosor de su piel, su edad y sus expectativas.
También le explicaremos las técnicas y anestesia que utilizaremos, el hospital en donde se realizará la cirugía, los riesgos y costos, y cualquier otra información que precise.

Asegúrese de avisarnos si previamente se ha realizado cirugía nasal o si su nariz ha presentado alguna lesión, incluso si fue hace muchos años. También deberá informarnos si tiene cualquier alergia o dificultad de la respiración; si está tomando medicamentos, vitaminas o drogas; o si usted fuma.

No dude en hacernos cualquier tipo de pregunta especialmente si tiene que ver con sus expectativas y preocupaciones sobre los resultados.

Selección del paciente y factores psicológicos

Cuando una persona acude a un cirujano plástico con la intención de corregir su nariz, tiene suficiente motivación como para exponer sus objetivos y aceptar las molestias que supondrá la operación.

Sin embargo, y con mucha frecuencia, los desequilibrios anatómicos no se corresponden con la intensidad de las repercusiones psicológicas que conllevan, de manera que, mientras para algunas personas los pequeños defectos pueden ser vividos muy negativamente, para otros pacientes, incluso grandes defectos son llevados sin ningún tipo de afectación. De ahí la importancia de una buena valoración del paciente.

La comprensión del estado emocional del paciente es fundamental para evitar operar a quien la cirugía no va a beneficiar o no está capacitado para sobrellevar las dificultades del postoperatorio o, incluso, los contratiempos o complicaciones inherentes a toda intervención.

Si el paciente, insatisfecho con su nariz, es una persona emocionalmente desequilibrada o presenta unas expectativas que no se corresponden con los resultados previsibles, no es conveniente operarla, independientemente de la intensidad de la alteración, ya que pequeñas deformidades pueden tener una indicación quirúrgica en pacientes de psiquismo normal, mientras que, incluso las importantes, pueden estar desaconsejadas en este tipo de pacientes.

Por todo ello, la base del éxito de una rinoplastia no sólo consiste en la elección del cirujano adecuado, sino también, de la selección del paciente. Se ha escrito mucho sobre el tema, de manera que podemos exponer una serie de características que identifican a los pacientes de riesgo o que, con muchas posibilidades e independientemente del resultado, quedarán insatisfechos. Intuitivamente nos hacen sentirnos incómodos, tanto al cirujano como a nuestro equipo, de manera que éste ya habrá dado la voz de alarma antes de la entrevista inicial con el cirujano.

  • Pueden ser pacientes que no escuchan, que no colaboran, excesivamente habladores, halagadores, familiares o VIP.
  • Presentan expectativas no realistas con mínima o inaparente deformidad. Son inmaduros, perfeccionistas, caprichosos, indecisos o rudos.
  • Descuidados en su apariencia, regatean con los precios o se encuentran envueltos en litigios legales o muy enfadados con otro cirujano.
  • Por supuesto, se incluyen en este grupo de riesgo aquellos pacientes con desórdenes de personalidad: dismorfofóbicos, deprimidos, obsesivo-compulsivos, psicóticos o a tratamiento psiquiátrico.

Para finalizar, es importante destacar que en la rinoplastia y en la cirugía del perfil facial, la modificación de las estructuras conlleva frecuentemente unas alteraciones en la propia imagen que pueden llegar a ser importantes y afectar a la personalidad. Es por ello que el paciente que se somete a este tipo de cirugías ha de ser bien informado y estar preparado para aceptar los cambios sin perjuicio de su equilibrio psíquico. Es decir, ha de ser una persona mental y físicamente sana.

Indicaciones de la rinoplastia

Aunque no pocas veces la rinoplastia tiene un sentido estrictamente estético, es frecuente que el defecto nasal se acompañe de alteraciones respiratorias o de deformidades de origen traumático. Cualquiera de las causas justifica la intervención, es decir, la rinoplastia está indicada en aquellas personas que presentan dificultad respiratoria nasal por alteraciones anatómicas y en aquellas en las que el defecto nasal y la insatisfacción con el aspecto de su nariz les ocasionan un perjuicio de su bienestar, físico, psíquico o social.

Sin embargo, la operación no está indicada o, incluso está contraindicada, en pacientes con dismorfofobia, ya que tienen expectativas irreales. Tampoco está indicada en pacientes obsesivos.

Instituto Dr. Eugenio Lalinde: Clinica autorizada por la Comunidad de madrid. Especialistas en Rinoplastia y Cirugia de la nariz

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